Crean armadura para nuevo Soumaya
Diseña Fernando Romero un 'contenedor' para la colección de Grupo Carso; convivirá con hotel, vivienda y edificios corporativos
ERIKA P. BUCIO/Agencia REFORMA
MÉXICO.-
El Museo Soumaya se muda al norte de la Ciudad de México.
La colección formada por más de 16 mil piezas se trasladará a un nuevo edificio, más funcional que su actual sede -la antigua fábrica de papel de Loreto-- que le permitirá duplicar sus áreas de exposición.
Diseñado por Fernando Romero (México, 1971), el nuevo museo lucirá como una armadura de aluminio que opone su estructura irregular, creada a partir de un polígono de cinco caras, al contexto urbano.
"El museo se vuelve un contenedor de arte más hermético, más escultórico y contemporáneo que refleja el mundo actual y trata de traducir la diversidad de la colección, haciendo un edificio muy funcional", explica en entrevista.
El edificio de 44 metros de altura y 4 mil 893 metros cuadrados de terreno, ubicado en la Colonia Ampliación Granada, aspira a convertirse en un icono de la ciudad.
"Uno de los grandes retos de diseñar un museo es aprovechar las libertades formales y espaciales, relacionadas directamente con el uso del edificio", asegura el fundador del Laboratorio de Arquitectura (LAR), donde ha desarrollado más de 50 proyectos.
La construcción del museo, añade, encaja dentro de un plan maestro para realizar un hotel, edificios corporativos y de vivienda en un terreno de más de 46 mil metros cuadrados.
Las obras, a cargo de la Fundación Carso, comenzarán a principios de 2007 y demorarán 18 meses.
INNOVACIÓN TECNOLÓGICA
La entrada al museo será a través de un vestíbulo con escalinatas, donde estarán dispuestas las esculturas de Auguste Rodin -colección representativa del Soumaya- y el mural de Rufino Tamayo Naturaleza muerta.
En ese nivel se ubicarán servicios, como cafetería, guardarropa, taquilla, módulo de información, biblioteca, librería, ludoteca y salas de consulta, a los que se agregan el auditorio y los servicios educativos.
Desde el vestíbulo se podrá acceder a las cuatro plantas superiores de exhibición, que suman 10 mil metros cuadrados, superando con creces los 3 mil 800 metros cuadrados disponibles en Plaza Loreto.
"Significa más del doble de áreas de exhibición, se va a poder ampliar el guión de la colección", asegura la restauradora Claudia Coronado.
Al utilizarse en su construcción vigas metálicas, llamadas vierendel, se dejan espacios interiores libres de columnas para exponer obra.
"Es fantástico tener un recinto sin columnas, porque puedes jugar con el espacio de manera infinita, mostrar a Rodin con los impresionistas, crear espacios dentro de un espacio. Hay hasta 12 metros libres entre columna y columna, es como si no existieran", añade la restauradora.
Si la altura de 3,50 metros en las salas de exhibición de Loreto impedía presentar obras de gran formato, en el nuevo museo se podrán mostrar piezas jamás exhibidas, como el boceto de Diego Rivera para el mural Pesadilla de guerra de 4 metros de alto por 10 de ancho.
En la nueva sede, las salas tendrán alturas de 3,9 a 6,2 metros, suficientes para exhibir obras de gran formato.
"La altura era una limitante (en Loreto), no podíamos colocar obras de más de tres metros dentro del museo pero (con el nuevo edificio) saldrán obras hasta ahora no exhibidas o no expuestas con la perspectiva adecuada como los murales de Tamayo El día y la noche y Naturaleza muerta, o el cuadro San Francisco de Asís de Zurbarán, obras de gran formato a las que hay que dar espacio para poderlas leer", añade Coronado.
La arquitectura del edificio también favorecerá la conservación de las obras. Romero creó remetimientos que ayudarán a que la luz solar entre de manera indirecta y no dañe las obras en exposición.
El recubrimiento de aluminio de la fachada contribuirá a mantener el interior térmicamente equilibrado y proteger las obras del calor y los rayos ultravioleta del sol.
"La idea del edificio es que se vuelva un edificio de clase mundial", agrega Romero, quien ha buscado la asesoría técnica de la firma Arup, que ha colaborado con más de 50 museos en el mundo, como la ampliación de la National Gallery de Londres o la renovación del Rijksmuseum de Amsterdam.
Para ir de un nivel a otro existirá un sistema lineal de escaleras y elevadores -similar al empleado en la Tate Gallery de Londres o el Centro Pompidou de París- que permitirá al usuario dirigirse al piso de su interés sin tener que pasar por el resto de las salas, eficientando al máximo el recorrido.
El museo estará rodeado por una plaza jardinada. En los niveles subterráneos se ubicarán la dirección, oficinas administrativas, bodegas y áreas técnicas para el registro y conservación de la obra.
"Aquí se concentrará el acervo, que no para de crecer y hoy constituye una colección extensa y diversa de arte virreinal, pintura de los maestros europeos, escultura, Rodin, las vanguardias del siglo 20", agrega Romero.
El recinto dispondrá, además, de tres niveles de estacionamiento.